. T II. E. O I. O CTA. El quarto auiſo es, que allende de lo que en el primero auiſo fue dicho ningun dia ſe te paéle que vna o dos vezes por el mayor eſpacio que pudieres en cierto tiẽpo no te occupes en la oracion, y en tal manera lo tẽ gas por ordinario que fea muy extrema la neceſsidad tuya o del próximo para que te baſte apartar de tus amoroſos exercicios, por él dellos quando ſon continuados naſce en el anima vna dulce complacencia de los cumplir ſiempre a aquella hora que fuele, y queda en ella vn eſcozimiẽto o fin labor, quando por cauſa menos razonable fe le pafla el tiẽpo en que folia gozar de ſu ama- do, y ſer mantenida de ſus amores. Y ſí pre gun ras que ora ſera mejor, digo te con el Propheta que ſea la noche tu alfibramien- to del eytable, por dos razones. Lo primero porque entonces la oraciõ tanto es mas pu- ra quãto in enos puede ſer polítorizada de las alabancas monilanas por ſer menos vi- lla. Lo ſegundo porque entonces duerme el pueblo de Dios y vela el dragon, buſcan do aquien trague, y por cato eſta tu oraciõ por |
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